De adolescente ganó varios premios literarios con una serie de cuentos de los que no se acuerda. Más mayor —no mucho—, publicó El amargo despertar, una obra desgarradora que cosechó palabras amables allá por donde fue: Semana Negra de Gijón, Feria del Libro de Valencia, bibliotecas, presentaciones, noches en Tribunal, museos siderúrgicos, internet, amigos y desconocidos. También le hicieron muchas preguntas que no supo contestar. Maestro y escritor, escritor sin maestría: http://www.albertoalez.com